Retrocediendo ante esos impulsos feroces
Derramándote mi vida como sangre bendita
Sollozando, la tristeza de la gran herida.
Santo testimonio, déjala ir
Donde las mariposas pueden morir.
Clara luna, abrasarla en ti,
Y nunca perdones su existir.
Donde las mariposas pueden morir.
Clara luna, abrasarla en ti,
Y nunca perdones su existir.
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